La entrega de los primeros derechos de aprovechamiento de aguas no extractivos en Chile marca un cambio relevante en la gestión hídrica, al reconocer que el agua cumple funciones ecológicas, culturales y de conservación más allá de su uso productivo. Esta figura, incorporada por la reforma al Código de Aguas de 2022, permite a comunidades, organizaciones y privados proteger ecosistemas, mantener caudales ecológicos y promover iniciativas de desarrollo sustentable, sin necesidad de extracción ni competencia con otros usuarios, consolidando así un nuevo enfoque jurídico en materia de recursos hídricos.
